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Presentacion del Libro

Discurso  de presentación de la obra realizado por Alejandro Ponce Martínez el 10 de Agosto de 2005


Nos hemos reunido, aquí, hoy 10 de agosto de 2005, a conmemorar el día de la Patria, la fiesta nacional del Ecuador, que recuerda el primer movimiento político revolucionario en contra de la dominación española, liderado por los sucesores del pensamiento de Eugenio Espejo. Nos hemos reunido en este lugar, frente a la casa de Manuela Cañizares, junto al cuartel Real, colindante con la sede del gobierno español y del gobierno ecuatoriano, en un recinto que fue el asiento de la Universidad,  durante  muchos años educadora de los mejores ecuatorianos, y donde hoy el Municipio de Quito ha instaurado uno de los centros de la cultura republicana. Nos hemos reunido en esta noche de Agosto, en un día que debió haber permanecido como el representativo de la esencia nacional, como el día de inicio de las actividades del Congreso, como lo fue durante décadas, y como el día en que el poder ejecutivo rendía su informe a la Nación, como ocurrió también durante décadas. Nos hemos reunido en un día que no debió haber sido  uno normal de trabajo, sino de profunda unción cívica, con el fin de reflexionar  sobre la base de los hechos ocurridos desde el 25 de noviembre de 2004 hasta hoy acerca  del destino de la República.
Ciudadanos por la Democracia ha invitado hoy, con la presentación de las memorias de quienes vivieron personalmente  los acontecimientos , a profundizar en la naturaleza de los actos  jurídicos y en la realidad de los eventos políticos generados en la peor crisis vivida por el país desde los dolorosos cercenamientos de la integridad territorial de 1941-1942.
Como bien lo indica Oswaldo Cevallos Bueno, Presidente del Tribunal Constitucional,  la obra que hoy se presenta “es un documento en el que encontraremos el testimonio directo de los protagonistas de este gran movimiento cívico, que ha reunido a hombres y mujeres patriotas de todas las edades y condiciones sociales, y que cobijados por el nombre y la bandera de “Ciudadanos por la Democracia” lucharon durante cinco meses, diariamente, por el más noble de los ideales: el auténtico respeto por la Constitución y por la ley”.
Ciertamente no están en la obra las originales protestas por los infames actos del 25 de noviembre  y 8 de diciembre de 2004 que los medios de comunicación colectiva decidieron esconderlos para defender las actuaciones del dictador Gutiérrez y sus secuaces que, desde Diciembre de 2002, habían planeado destruir la institucionalidad que, con profundo esfuerzo, desde 1979, al salir de la tenebrosa oscuridad de las dictaduras militares, se había ido creando. Tampoco podía  transcribirse al papel impreso el angustioso minuto de silencio,  con el cual el lunes 13 de diciembre de 2004,  formalmente, se inició el largo trayecto, no concluido aún, para restablecer la vigencia del ordenamiento jurídico destruido. Desde ese lunes, ecuatorianas y ecuatorianos, unidos con el sólo objetivo de recuperar los derechos conculcados por  la dictadura, y hasta ahora no restablecidos, nos hemos reunido para actividades patrióticas y cívicas.
Nuestro primer manifiesto público, aparecido en el diario HOY el 15 de diciembre de 2004, que se incluye en la obra, sentó las bases y las guías de nuestro accionar. Desde entonces propusimos acciones concretas y pacíficas en contra de la dictadura; desde entonces convocamos a los responsables de los destinos nacionales a rectificar los procedimientos; desde entonces recurrimos a los organismos internacionales para exigir que se respetaran los principios democráticos con que se dirigen hoy las naciones, sobre todo las del sistema americano; desde entonces teníamos el convencimiento de que el camino era arduo, tortuoso, difícil, casi imposible, por la inercia de la gente que no comprendía que el mayor daño que puede causarse a una Nación es destruir su sistema judicial; por la miopía de  ciertos dirigentes políticos que creían que lo más importante para sus gobiernos seccionales era mantener el flujo de los recursos provenientes del poder central e inclusive incrementarlos, aunque se sepultara a la recta administración de justicia y se la entregara, inconstitucionalmente, a  los asaltantes del poder confabulados con un dirigente sindical; por  la incomprensión de ciertos medios de comunicación colectiva  sobre   la gravedad de la inexistencia de un tribunal constitucional que  garantizara los derechos fundamentales y por el claro interés de los dueños de otros medios televisivos de  lograr que sus marionetas concluyeran procesos judiciales pendientes.
Luego de asistir, el 26 de enero de 2005,  a la manifestación  en la ciudad de Guayaquil, en la que su Alcalde no sintonizó con el repudio al dictador Gutiérrez expresado unánimemente  por  la multitud ciudadana, el 31 de enero se   hizo público nuestra declaración de objetivos, con la que se inicia la obra que hoy que se pone en circulación.  De los propósitos allí expresados, hasta el momento sólo hemos logrado la salida del Dictador y su reemplazo constitucional por el Vicepresidente de la República.  El artículo, que se incluye en el libro, publicado, el 11 de junio de 2005,  en el Diario La Verdad de la ciudad de Ibarra, del doctor Carlos Silva Silva, quien fuera Vocal del Tribunal Supremo Electoral , entre otras funciones públicas,  demuestra que la dictadura continúa y que, por ello, nuestra presencia ciudadana,  para superarla, también.
La indiferencia de la mayoría de los ecuatorianos  por los destinos públicos era, en  diciembre del año pasado, manifiesta. Nuestra posición de exigir la salida del Dictador no fue originalmente creída ni aceptada como posible, más aún si el Dictador contaba con el respaldo total de la Embajadora de los Estados Unidos de América, y del entonces Secretario General Encargado de la OEA,  quien violó la Carta Democrática de las Amétricas al no dar paso a nuestra petición de que se la aplicara en contra de la Dictadura, conforme lo pedimos el 9 de diciembre e insistimos el  27 del mismo mes del año pasado. Resultó paradójico que la OEA infamemente pretendiera, en cambio, investigar al gobierno que, constitucionalmente, se  instauró el 20 de abril  de 2005, cuando el Congreso, precisamente por el abandono del cargo  del Presidente, al haber asumido facultades supremas que  destruyeron al país, declaró  que el Coronel Gutiérrez había cesado en el cargo..
La vivencia de quienes se comprometieron cívica y desinteresadamente por el destino del país, ciudadanas y ciudadanos comunes y corrientes, que jamás habían tenido participación política, salvo el obligatorio ejercicio del sufragio, se halla recogida en sus propias palabras. Testimonios reales y lúcidos; testimonios sinceros y diáfanos; testimonios personales que surgen del corazón de cada una y de cada uno y que traslucen la conciencia de una lucha por valores y para la restauración de la esencia democrática.
Veinte y cuatro  integrantes de “Ciudadanos por la Democracia”, que estuvieron en las calles de Quito, que fueron fotografiados por los espías de Gutiérrez y Zuquilanda, que se enfrentaron a las hordas de la corrupción, que soportaron  el hostigamiento de la policía, que se tomaron el recinto legislativo, que exigieron actuaciones firmes a las autoridades de Quito y de Pichincha, que bregaron por la dignidad nacional ultrajada por una política internacional atentatoria a la dignidad y soberanía nacionales, que rechazaron firmemente a los asaltantes de la Corte Suprema, que ingresaron, a pesar del cerco policial, al Centro de Quito, que vieron morir trágicamente a inocentes personas, que en busca de los criminales ingresaron al Ministerio de Bienestar Social, que hicieron de las calles y plazas áreas de patriotismo e hidalguía, nos relatan en esta colección de artículos sus experiencias personales y sus pensamientos sociales.
Junto a ellos, varios documentos para la revisión de la historia y, sobre todo, para reafirmar el compromiso de que este movimiento, por la democracia, por la institucionalidad, por la defensa de la independencia judicial, por la integridad de la nación, por el respeto a la Constitución y a la ley, debe continuar esta revolución profunda  de las conciencias, para que no quede trunco el proceso de restauración, para que se derrote a estos cuatro individuos que se han arrogado las funciones de Ministros de la Corte Suprema de Justicia y buscan designar una nueva Corte de facto, en la que la mediocridad será la regla general, para que se restaure al Tribunal Constitucional, para que se evite que noveleros inconscientes traten de llevar al Ecuador a una nueva  innecesaria Asamblea de resultados impredecibles, puesto que los problemas nacionales no se resuelven con nuevas Constituciones ni nuevas leyes, pues los objetivos de la patria se logran cuando las conciencias se fortifican, cuando los valores triunfan, cuando la economía está al servicio del hombre y  el hombre no se convierte en objeto de la economía, cuando, en fin,  podamos decir, con orgullo,  que hemos mantenido nuestra Constitución por cincuenta, por cien años, y que  ello se inició el 20 de abril de 2005.
Juan Francisco Morales entrelaza la historia reciente  y pasada (desde Eugenio Espejo hasta nuestros días)  con la gente que encuentra en las manifestaciones y une así el fervor de la lucha con la evolución del Ecuador y de Quito, que concluye, para él,  en la toma, con Diego Guzmán, del edificio del Ministerio de Bienestar Social, donde entonan, al finalizar el combate, los himnos del Ecuador y a Quito; en emocionada carta a su hija, Rodrigo Salazar ofrece convertirse en Quijote para rescatar el Ecuador, en el cual empieza a soñar: Andrés López Vásconez encarga a sus hijos y a la nueva generación, tomar las riendas del país, para que no continúe como botín de unos cuatro ladrones, a la par que relata el enfrentamiento,  el 20 de abril, en La Vicentina, con la gente contratada por el Dictador y sus esbirros y el ulterior ingreso al Aeropuerto de Quito para frustrar el intento de huída del Coronel Gutiérrez; Diego Guzmán, el  adalid de los hechos heroicos, antes de perder su programa de radio por decir la verdad y carecer de financiamiento prevé, desde el 12 de abril de 2004 (un año antes) la caída del Coronel Gutiérrez,  el mismo 8 de diciembre, con Antonio Ricaurte se toma la Catedral, dirige el velorio de la Constitución, se enfrenta al Alcalde que sustenta una posición débil, arroja monedas al diputado que traicionó su mandato y junto con el pueblo obliga a otro causante de la dictadura que se retire de la Asamblea provincial; Coca Muñoz  se compromete a sí misma, “ahora o nunca” dice y  se enfrenta , junto con sus  valerosas compañeras,  a los embates  policiales  y  sufre  los efectos de las bombas, saborea la sal que alguien le da y continua con la lucha porque el pueblo ecuatoriano es quien lleve la batuta; Fernando Ponce Villacís  analiza la vinculación entre la Embajadora de Estados Unidos, la lucha antidrogas, el canciller Zuquilanda, la traición de Gutiérrez al movimiento indígena, los partidos políticos, el silencio cómplice de la OEA, la prudencia desesperante del Alcalde de Quito,  el retorno de Bucaram, los edificios cubiertos de negro de la Universidad Católica y la exigencia de que es indispensable continuar en lo iniciado, pues sólo es el comienzo de la restauración; Manuela Gallegos Anda, la reformadora de la ciudadela Mariscal Sucre y la guía de las marchas y proclamas, relata su diaria actividad, en varios grupos, en sinnúmero de reuniones, en la Asamblea de Quito, en el embate de “Cero Corrupción”, en la Asamblea de Pichincha,  en el asalto al Congreso, donde se les bautiza a  ella y sus compañeras  como “Las Manuelas”, en el paro, en los avances y retrocesos de las acciones del Alcalde de Quito, en el bombardeo de la 6 de diciembre, y, en su desilusión final que la contará, dice,  en otra oportunidad; Rommel Betancourt,  refiere en carta a sus amigos,  que  noche a noche, con su padre, ante el temor de la madre, la hija y las hermanas,  lucha por el ideal para vencer al opresor, hasta que, luego de estar muy cerca del sitio en que muere el fotógrao Julio García ,   el último día, el 20 de abril se hiere la mano al enfrentar al bus que traía  mercenarios para atacar  al pueblo; David Ponce Gómez de la Torre da la serenata, junto con sus primos, al propio Dictador, a quien llama el edecán de Bucaram y es atacado brutalmente por policías que lo esposan , junto con uno de sus compañeros, y luego, en el suelo,  los patean y azotan con cables de electricidad, que dejan signos imborrables en las espaldas, y los entregan a la escolta presidencial, la cual les exige firmar que no hubo agresión y les permite bañarse en la pileta del Palacio de Gobierno; José Morales Tejada resume los actos de nepotismo, corrupción, traiciones  que concluyen con la huida, del dictador Gutiérrez;  Juan Esteban Ponce describe la protesta de las cruces, en la misma  plaza de la Independencia, frente al despacho del Dictador,  en la cual se lee la sentencia contra el Dictador,  preparada por Alfredo Barragán, acto que concluye con el ingreso masivo a la Asamblea de Quito para exigir la salida del Dictador, lo que demuestra que “Ciudadanos por la Democracia” tenía más fuerza en las calles que la citada Asamblea, por lo cual se nos califica por los noticieros como el grupo de los más radicales y luego reflexiona,  con profundidad , sobre  los hechos que ocurren en el mundo y en el Ecuador, cuando la gran potencia, invade Irak, sin respetar el Derecho Internacional, y cuando con impudicia se sostiene que el restablecimiento del derecho, mediante el retorno de la Corte Suprema de Justicia no es políticamente viable , lo que genera un relativismo pavoroso, agravado por la indiferencia de la gente que le preocupa sobremanera, al igual que la masificación indefinida de quienes se amparan bajo el apelativo “forajidos”, pero que no tienen disciplina ni ideas permanentes, lo que “es el camino más cierto a la anarquía”;   Sebastián Donoso Bustamante relata los hechos  inmediatos  derivados del 8 de diciembre de 2004,  con una crudeza impresionante, pues refiere que, luego de  la primera reunión de lo que luego fue “Ciudadanos por la Democracia”, en el Colegio de Abogados de Quito, en la cual estuvieron varios Ministros de la Corte Suprema de Justicia, se  encontró con un Profesor quien le recomendó, luego de saber que iba a ejercer la profesión de abogado, que “fuera preparando el billete”, frase que le decidió a emprender la lucha por la restauración, que aún no termina, para luego comparar los acontecimientos que culminaron con la cesación del Dictador con los eventos del 12 de febrero de 1949 con motivo de la transmisión de la radionovela “la guerra de los mundos” por la Radio Quito, que produjo una histeria colectiva, homologable según él, al efecto generado por la Radio La Luna, convertida en guía por la falta de liderazgo de los dirigentes de la ciudad,  en  el proceso para la salida del Dictador, y sostiene que los terrícolas eran los manifestantes, y los marcianos, Gutiérrez, Noboa y Bucaram, junto con los policías y la gente de Borbúa  traída desde la costa, análisis al cual añade, en texto aparte, una revisión acerca de los riesgos del populismo, los negocios de Sociedad Patriótica, la traición de Gutiérrez al movimiento indígena y la farsa de anunciar que moriría en el intento de permanecer en el poder ; María Eulalia Guzmán Espinosa (“Lala”) sustenta su participación en la defensa de la democracia, la justicia, la verdad y la dignidad y su relato incluye la participación cívica de toda su familia, inclusive de su nieto, en su cochecito de niño, en la manifestación del 16 de abril, que  empieza, a las del 12h00,  en la Tribuna de la Shirys y llega al Centro de la ciudad, donde el grupo es víctima de una emboscada, y ella regresa a su casa, a la noche, sin hacer ruido, para que su esposo no se despertara; Mariana Muñoz Jaramillo empieza su actividad, según indica, el día del velatorio de la Constitución y su entierro, al día siguiente , y recuenta los diversos actos y hechos importantes ocurridos hasta el 20 de abril ,incluyendo muchos de los lemas que fueron el grito mayoritaria del pueblo ,y  concluye con la oferta de retornar al combate “para destruir la corrupción y formar un  Ecuador soberano,  digno de nuestros hijos y libre de toda putrefacción” de la cual no está libre, según manifiesta,  el Gobierno del Presidente Alfredo Palacio pues señala que se ha rodeado de los mismos mafiosos de siempre; Sebastián Ponce Holguín afirma que decidió luchar porque Gutiérrez se tomó la Corte Suprema de Justicia, por lo cual siempre portó la bandera del Ecuador para enfrentar, en las calles al grupo de “Cero Corrupción”, pero manifiesta  que el combate no ha terminado; Juanita Arias de Vera refiere su  grave impresión  por el aparato de represión creado por el Dictador, que filmaba y fotografiaba toda manifestación y a todo manifestante, con el fin de amedrentar,  lo que, además, fue respaldado por los  de “Cero Corrupción” , “matones de poca monta pero de buena paga”, a lo cual se unió  la complicidad de los medios de comunicación que no dieron paso a la verdad de lo que ocurría en las calles y en las plazas ni a los sentimientos populares y al poco respaldo recibido de otras ciudades del país que olvidaron que nuestra “lucha no era por Quito, era por la dignidad, por la verdad y la paz de los ecuatorianos, no nos importó que la lucha beneficiaria a Guayaquil, Cuenca o Tena o cualquiera de los barrios pobres de nuestro Ecuador”, por lo que se pregunta, con cierta amargura, “Guayaquil, casta de guerreros, ¿ dónde estabas que no apoyaste a Quito ? Ambato, la tierra de los tres Juanes,  que tanto diste a la nación ecuatoriana, ¿por qué te olvidaste de tu pluma luchadora y de tus hombres aguerridos contra los tiranos?” y concluye con hidalguía, “Los que debieron defendernos nos atacaron, los que debieron recordarnos nos olvidaron”;  Pablo Ponce Martínez resume importantes criterios sobre el quehacer nacional  para insistir que no existe una respuesta congruente de la clase política a los resultados de la sucesión presidencial; Matilde Arias, redescubre su fuerza interior con un detallado, cronológico y fotográfico recuento de los hechos  fundamentales como el velatorio de la Constitución, el debate sustancial con ciertos miembros de Participación Ciudadana vinculados presuntamente con la Embajada Americana,   las manifestaciones en la Cancillería, la marcha del 16 de febrero de 2005,  la toma de la agencia  EFE, que atrae, por primera vez, la atención internacional, los combates con los de Cero Corrupción,  la toma del Congreso con el encargo de la custodia al  Jefe de la Escolta Legislativa, y la ausencia de respaldo por parte del Alcalde de Quito y la gente de su Asamblea, la manifestación ante la Embajada de Panamá,  la lectura de la sentencia condenatoria, el paro por el día del Maestro con la publicación de la genial obra “Pensamiento Vivo” de Lucio Gutiérrez y la insólita represión policial, el bautizo de los forajidos, los eventos ideados por radio La Luna, la noche víspera de la victoria (durante la cual pasa un niño en su coche, afectado por las bombas lacrimógenas)  y el día glorioso, 20 de abril,  en que, para ella “comienza la lucha por un Ecuador limpio; Mónica Correa de Baquero, retrata su estado interior sobre las angustias vividas durante la época de la lucha por la restauración democrática y los eventos concretos de la noche del 19 de abril de 2005, en los cuales la lluvia de bombas lacrimógenas  y de intoxicación  química  se lanzaba por la policía a diestra y siniestra, lo que no le impidió avanzar , junto con su hijo, hacia el centro de la ciudad, hablar con policías que ya le tenían conocida, como “barbie la guerrillera”,  en el Banco Central , lograr que les dejaran avanzar, comprobar la solidaridad de la gente que les proporcionaba periódicos para aplacar los efectos de las bombas, y llegar a una cuadra del palacio nacional, alojarse en la Radio Tarqui,  escuchar que su hijo le pedía que mejor le cambiara al Colegio Mejía y luego de oír varios disparos, retirarse a las 3h00 del día siguiente, “feliz porque mi hijo  había puesto  su granito de arena para defender su patria y no permitir una dictadura”; Alfredo Barragán Medina resume su intervención en Ciudadanos por la Democracia, su carta pública exigiendo la renuncia de uno de los Ministros de la Corte de facto y su vinculación con Alianza Democrática Nacional; Ruby Rodríguez Castelo da sus impresiones sobre el origen de la Corte de facto, en la noche trágica del 8 de diciembre  de 2004, y su vinculación con “Ciudadanos por la Democracia” como un grupo  para hablar con responsabilidad y  claridad sobre la situación inconstitucional, mediante la defensa de principios y dignidad mancillados por Gutiérrez y los políticos del PRE, PRIAN, MPD, CFP. DP, socialistas y los diputados de alquiler, y concluye con la esperanza de que el actual gobierno revise la solución que se ha orquestado para la Función Judicial; María José Moreno descubre que su vinculación con “ Ciudadanos por la Democracia” se originó luego de la  toma de la Agencia EFE, organización en la cual descubre  “la actitud valiente y decidida sobre todo de las mujeres, actoras principales de la lucha” así como la de Ruby Rodríguez quien la noche del 17 de abril obtiene que Radio La Luna difunda el proyecto de resolución que, preparado por los juristas del grupo, se estaba entregando a los legisladores para declarar la cesación del Dictador, que,  según indica, constituyó el fundamento legal del texto final adoptado por el Congreso el 20 de abril; Marianela Guzmán Espinosa, cuyo rostro entusiasmado fue un de los que plasmó la agencia EFE el día en que Ciudadanos por la Democracia, ingresó a su instalaciones, foto sobre la cual, nos aventuramos, en un exceso de idealismo,  a  compararla con la famosa del Che Guevara a la llegada a La Habana,  nos presenta una historia completa de los acontecimientos  que le convirtieron de ama de casa en  activista ciudadana, que se inicia la noche del 23 de noviembre de 2004 cuando decide ir a una recepción oficial, con su cónyuge, Presidente del Tribunal Constitucional, con el fin de “verles  los ojos  de algunas personas que nos habían expresado en reiteradas ocasiones sus sentimientos de aprecio y que sabíamos que de alguna manera estaban participando en este plan para romper con la Constitución y dar al traste con el Estado de Derecho” como efectivamente ocurrió dos días después, y concluye con lo que llama el “Milagro de la Dolorosa”,  pues justamente en ese día, 20 de abril de 2005, el Congreso, finalmente,  declara cesante a Gutiérrez, día en el cual ella, en el edificio de CIESPAL  vió que, en medio del tumulto, salía un oficial de policía custodiado, contra quien, indignada por todos los atropellos que había sufrido durante la lucha y que los relata con singular precisión, arremetió a paraguazos, a pesar de la respuesta furiosa del uniformado, que resultó ser un alto General , en medio de los aplausos de la gente, revisión completa que termina con la reflexión de que, a pesar de que concluyó el régimen dictatorial, el daño causado no ha podido ser reparado, por lo cual proclama que “sólo nosotros somos responsables de nuestro futuro y del de nuestros hijos”  por lo que incita a continuar en la lucha.
Documentos adicionales, entre ellos, el manifiesto de Norma Reyes Solano de Castillo, digna funcionaria judicial,  y las cartas a organismos internacionales completan la obra.
Ciudadanos por la Democracia contribuye así a traducir la real dimensión de los históricos hechos y lo hace al conmemorar un año más del movimiento revolucionario del 10 de agosto de 1809, con la esperanza de que recojamos también la enseñanza de lo que ocurrió  entonces, cuando Quito no fue respaldado por las otras ciudad cuando al contrario,  según el historiador, Eduardo Muñoz Borrerro, “riobambeños, ibarreños, latacungueños y ambateños recibieron sin ningún entusiasmo la noticia , y los cuencanos, lojanos y guayaquileños nás bien desaprobaron y prestaron apoyo, consistente en armas y hombres a los cuerpos del ejército real que traía  un coronel Arredondo”, lo que agravado por las disputas internas de la Junta Soberana determinó el retorno de los realistas, que condujo a la tragedia del 2 de agosto de 1810, que privó al naciente Estado de una generación de  preclaros dirigentes . Los errores de entonces, corregidos con el movimiento del 9 de octubre de 1820 y el avance del ejercito libertador  hasta llegar al 24 de mayo, se han repetido, en algunas ocasiones en nuestra historia, pasada y reciente, como cuando no se logró que José Joaquín de Olmedo llegara a la presidencia, como cuando se interrumpió, por parte de las fuerzas armadas, la estabilidad constitucional, el 11 de julio de 1963, como cuando se dio paso a las dictaduras de la década de 1970, como cuando no se dio paso a la legítima sucesión presidencial en febrero de 1997. “Ciudadanos por la Democracia” cree que sólo el fortalecimiento de la institucionalidad puede sustentar el progreso  de nuestro pueblo, sólo el respeto a la Constitución y el Derecho, y la defensa del principio sustancial de soberanía, tan afectado durante el gobierno del dictador Gutiérrez, pueden constituir el camino hacia la unidad del frente interno de la patria. Por ello cree que el proceso revolucionario iniciado debe continuar; cree que sólo la constancia y perseverancia que podamos tener nos puede asegurar el retorno al régimen de derecho. Nos creían utópicos cuando propusimos la salida del Dictador; todavía creemos en la utopía de restablecer a la Corte Suprema de Justicia, todavía creemos en la utopía de restablecer el Tribunal Constitucional, todavía creemos en la utopía  de deslindarnos de los mandatos de los emisarios del Gobierno de los Estados Unidos de América, todavía creemos en la utopía de que tenemos que vivir en un régimen de derecho y no en una situación de arbitrariedad, todavía creemos en la utopía de que  el burócrata no maneje los reglamentos sino la Constitución, todavía creemos en la utopía de que los derechos humanos son el fin primordial del Estado y  hemos comenzado a creer en la utopía de que los  líderes de hoy deben ser los jóvenes, pues sólo ellos tendrán la fuerza necesaria para  romper los amarres de la corrupción que, desafortunadamente , como lo expresan varios de los autores de la obra que hoy entregamos, continúa manipulando en las altas esferas.
Para finalizar, aparte de agradecer a todos quienes enviaron sus memorias y artículos. Es mi deber agradecer a Juan Esteban Ponce quien ha conducido  la labor de coordinación tanto para la edición de la obra como para la realización de este acto.