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Boletín 16 de enero de 2006

"Ciudadanos por la Democracia" reitera, una vez más, su indeclinable posición por la recuperación democrática. No cabe que continúe  la ilegalidad y la inconstitucionalidad  bajo la Segunda Corte Suprema de Facto,  producto de un sistema de designación corrompido y torcido. El proceso electoral de este año deberá enfrentar con entereza lo que el actual Presidente no quiso hacerlo, a pesar de su compromiso adquirido.

Rechazamos también al Segundo Tribunal Constitucional de Facto con que se pretende conculcar los derechos ciudadanos. Los partidos políticos serios deben restablecer la vigencia de la institucionalidad y, por ello, han de dejar de lado los centros de poder que responden a intereses particulares para democratizar el sistema electoral sobre la base de distritos, en los cuales el pueblo elija a los mejores y no a los ineptos. El Gobierno, al sucumbir ante la presión de grupos contrarios al interés nacional, ha  dejado de lado la política internacional seria y patriótica , con la cual inició su gestión ,y ha vuelto a las andanzas  sumisas de Zuquilanda, con actitudes violadoras del derecho, que deben ser investigadas por el Ministerio Público y sancionadas por quien tenga legítimo poder para hacerlo. El Ecuador no debe inmiscuirse, en forma alguna, en el conflicto colombiano que la DEA y la CIA pretenden que prosiga. Es hora de comenzar a eliminar a las fuerzas armadas y destinar los recursos en beneficio de la salud, de la educación y de la protección del medio ambiente.  Debe rescatarse la política de Estado hacia la consolidación de la Comunidad Andina de Naciones, como uno de los elementos sustanciales de un auténtico proceso racional en beneficio de los habitantes de la región. El libre tránsito de personas y la libre elección de domicilio y de sitio de trabajo  debe ser un principio que responda, por parte de los países latinoamericanos,  en conjunto, al muro con el cual se quiere encerrar el fascismo. Sólo una política internacional basada en la grandeza del ser humano logrará derrotar esquemas turbios que hablan de libertad de comercio, pero destruyen la libertad  y la dignidad humanas.  Un solo territorio desde México hasta Tierra de Fuego en el que las personas elijan donde vivir y trabajar, sin trabas ni visas, constituirá un camino real para sustentar un comercio justo e integrado. Sin embargo, para lograr todo ello, es indispensable comenzar a vivir en derecho, bajo la Constitución y la ley, y no bajo los signos de la arbitrariedad. Emprendamos, pues, esa ruta.

Alejandro Ponce Martínez

Ciudadanos por la Democracia